¿Qué es la deflación y cuales son sus efectos?

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La deflación es uno de los fenómenos que se producen en el mercado mundial como consecuencia de los procesos y transformaciones económicas. Muchos economistas creen que es mejor experimentar una deflación que una inflación en el mercado nacional. Sin embargo, ambos fenómenos, si se producen con gran intensidad, tienen un impacto negativo en la economía y conducen a crisis económicas

¿Qué es la deflación?

La deflación es un fenómeno económico que implica un descenso a largo plazo del nivel medio de los precios en una economía. Para decirlo de la forma más sencilla posible, cuando los precios de la mayoría de los bienes y servicios se abaratan, podemos hablar de que se está produciendo una deflación. Entonces, por la misma cantidad de dinero (valor nominal) podemos comprar más bienes, lo que significa que el poder adquisitivo del dinero aumenta. Sin embargo, esto no es necesariamente un fenómeno beneficioso.

Aunque para el consumidor medio la deflación puede parecer un cambio positivo del mercado (al fin y al cabo los precios de los bienes bajan y podemos pagar menos por ellos), desde una perspectiva macro la deflación inicia una serie de cambios y procesos desfavorables. En primer lugar, la producción de bienes deja de ser rentable (como resultado de la venta de productos a un precio más bajo). En segundo lugar, la deflación suele conllevar recortes salariales y de prestaciones,así como de puestos de trabajo, por lo que no sólo pierden los productores y vendedores, sino también los consumidores de facto.

Se suele pensar que la deflación es mucho más beneficiosa que la inflación. En realidad, sin embargo, ambos procesos, especialmente en su forma intensificada, conllevan una serie de efectos negativos. Para notarlos, la deflación debe considerarse a escala macro, lo que significa que no debemos centrarnos sólo en nuestros recursos propios y temporales, sino en el estado de toda la economía (que tarde o temprano afectará a nuestras carteras).

Una miniperspectiva conduce a la llamada ilusión del dinero. Este fenómeno se usa mucho por los políticos, como pura propaganda.

La deflación y el poder de nuestro dinero

El poder adquisitivo del dinero no es otra cosa que el valor real o efectivo del dinero. No se trata sólo de la denominación impresa en el billete, sino de cuántos bienes o servicios a los precios actuales del mercado podremos comprar. Para el poder adquisitivo del dinero, fenómenos como la inflación o la deflación son de gran importancia. Porque a medida que los precios del mercado cambian, el valor real del dinero (poder adquisitivo) también cambia.

Por lo tanto cuanto mayor sea la deflación, mayor será el poder adquisitivo del dinero. Sin embargo, conviene recordar que, junto con el aumento del valor real del dinero que poseen los consumidores, también aumenta el valor real de las deudas. Por esta razón, Estados Unidos experimentó la Gran Depresión: una fuerte deflación provocó un aumento significativo del poder adquisitivo del dinero, aumentando así el valor real de las obligaciones crediticias de los estadounidenses y dando lugar a una serie de quiebras, insolvencias y concursos de acreedores.

Deflación e Inflación

Aunque ya os deje un post completo a lo que es la inflación, voy a volver a dar un repaso a cuales son sus diferencias.

Recordar que la deflación y la inflación son dos fenómenos complementarios. Mientras que la deflación significa una caída de los precios del mercado, la inflación significa una subida de los precios. Por ejemplo, una deflación del 7% significa que los bienes y servicios disponibles para los consumidores han disminuido una media del 7%. A la inversa, un 7% de inflación significa que tendrá que pagar un 7% más que antes por todos los bienes que quiera comprar. A primera vista, la primera opción es preferible. Sin embargo, en una perspectiva más amplia, ambos fenómenos tienen efectos negativos.

El consumidor puede pensar que la deflación es un fenómeno mucho más beneficioso que la inflación. Al fin y al cabo, es mejor pagar menos por los mismos productos que más, ¿no? Sin embargo, este tipo de razonamiento es una visión extremadamente limitada. Porque si bien habrá más dinero en nuestras carteras durante un tiempo, la deflación tendrá un efecto negativo en el conjunto de la economía, y tarde o temprano nuestras carteras sufrirán un recorte generalizado de los precios. Es un hecho, la deflación conduce a la crisis económica.

Sin embargo, la inflación no es en absoluto una opción mejor. Cuando los precios suben, el poder adquisitivo del dinero disminuye. El mismo salario ya no es suficiente para cubrir el coste de la vida. El valor real del dinero, incluidas las deudas, cae, por lo que los bancos entran en crisis. Los consumidores toman su dinero de los depósitos y otros depósitos en efectivo, invirtiéndolo en bienes de valor fijo. De este modo, sólo unos pocos sectores de la economía (los que producen bienes duraderos) se ven impulsados hacia adelante, mientras que el resto se dirige al colapso.

Causas efectos de la deflación

Las causas de la deflación del mercado son múltiples en la economía. Por lo general, estos procesos son tan complicados y complejos que los economistas tardan meses en averiguar qué ha causado realmente la deflación y el posterior colapso de la economía. Sin embargo, el conocimiento moderno de las finanzas nos permite distinguir varios elementos que ciertamente contribuyen a la caída de los precios del mercado:

Falta de emisión de dinero adecuada, en relación con la demanda del mercado. Disminución de la demanda (debido, entre otros, a una fuerte recesión o a cambios de carácter social).

Tipos de interés excesivos en los depósitos a plazo (provocando un aumento del poder adquisitivo del dinero y, por tanto, de su valor real de facto).

Una política monetaria inadecuada por parte de un gobierno determinado (provoca, entre otras cosas, turbulencias en el ámbito de la emisión monetaria, los tipos de interés y la indexación).

Un efecto natural de la deflación es, por supuesto, el aumento del poder adquisitivo del dinero, que a su vez hace que por la misma cantidad nominal podamos comprar más bienes. Este efecto parece positivo, pero a largo plazo se vuelve negativo. Una deflación excesiva conlleva, entre otras cosas, consecuencias como:

Un aumento del valor real de las obligaciones crediticias (ya no es posible que los consumidores las reembolsen, por lo que se declaran en quiebra, provocando que los bancos también se vuelvan insolventes).

Reducir la producción (la producción deja de ser rentable cuando los bienes vendidos generan menores beneficios).

Reducir los salarios y las tasas de las prestaciones (la política financiera del Estado se ajusta a las realidades del mercado y de la economía en ese momento).

Reducción del número de empleados y como consecuencia, aumento del déficit presupuestario (la reducción del empleo conlleva un aumento del número de desempleados, a los que el Estado debe ayudar debido a su política social y asistencial).