Interés compuesto: ¿Nuestro mejor aliado a la hora de invertir?

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Ahorrar dinero es asegurar nuestro futuro financiero, pero puedes ahorrar de muchas maneras diferentes. Algunas personas recurren a los depósitos o reservan el dinero en cuentas de ahorro. Aquí es donde entra en juego el interés compuesto. ¿Qué es el fenómeno del interés compuesto? ¿Cómo utilizar correctamente el interés compuesto y ahorrar de forma aún más eficaz?

¿Qué es el interés compuesto y cómo funciona?

Seguramente todo el mundo ha oído hablar de los depósitos y las cuentas de ahorro. Sin embargo, sabemos menos sobre el interés compuesto. Para planificar el ahorro a largo plazo y de forma eficaz, vale la pena familiarizarse con este concepto, para aprovechar al máximo el interés compuesto en nuestro beneficio.

El interés compuesto es un elemento de ahorro a largo plazo. Con los pagos sistemáticos puede ser inestimable para nuestras finanzas. En este caso, el tiempo es nuestro aliado: cuanto más tiempo ahorremos, más ganaremos. En el caso del interés compuesto, como resultado de la capitalización, los intereses se calculan no sólo sobre la cantidad inicial que depositamos en el banco, sino sobre la cantidad inicial más las ganancias obtenidas hasta la fecha. Por ejemplo, en 2019 depositamos 3000 euros y el banco nos paga intereses por esta cantidad. Después de un año de ahorro (con un periodo de capitalización de 12 meses) ya tenemos, por ejemplo, 3100 euros y ahora los intereses se calculan sobre la cantidad de 3100 euros, no sobre los 3000 iniciales.

Capitalización de intereses: ¿importa?

La capitalización de intereses es el periodo tras el cual los intereses se añaden al llamado capital “inicial”. La capitalización puede ser diaria, mensual o anual. Antes de empezar a ahorrar e invertir nuestro capital, conviene saber que cuanto más se capitalicen los intereses, mayores serán nuestros beneficios.

Os dejo un ejemplo a continuación:

El Sr. José desea depositar su capital de 3.600 euros en un depósito. Buscó las dos ofertas bancarias más atractivas, en las que el tipo de interés es del 8% anual. En el Banco 1 el periodo de capitalización es de medio año, mientras que en el Banco 2 los intereses se capitalizan cada trimestre. ¿En qué banco serán mayores los beneficios del Sr. José, si las demás condiciones son iguales en ambos bancos?

Primer banco

Depósito a un año

Capital inicial: 3600 euros

Tipo de interés anual del depósito: 8 %

Tipo de interés del depósito en un solo periodo de capitalización: 4 %

Periodo de capitalización: 6 meses

Cantidad final = 3 600 euros x (1 + 4 %) ^2 = 3893,76 euros

Segundo banco

Depósito a un año

Capital inicial: 3600 euros

Tipo de interés anual del depósito: 8 %

Tipo de interés del depósito en un solo periodo de capitalización: 2 %

Periodo de capitalización: 3 meses

Cantidad final = 3 600 euros x (1 + 2 %) ^4= 3896,76 euros

Los cálculos muestran que cuanto más corto sea el periodo de capitalización, mayores serán los beneficios. En el caso del Sr. José, la diferencia no es elevada: sólo 3 euros, pero con un capital inicial más elevado la diferencia en el importe final puede ser notable.

¿Cómo se calcula el interés compuesto?

Los rendimientos que se obtienen al ahorrar con el interés compuesto se pueden calcular con la siguiente fórmula:

Importe final = importe inicial x (1 + importe del tipo de interés) ^ número de períodos de inversión)

Ejemplo:

El Sr. Jose quiere depositar 1.000 euros en un depósito a 5 años con un tipo de interés del 5% anual. El periodo de capitalización es de 12 meses.

Depósito: 5 años

Tipo de interés anual: 5 %

Importe inicial: 1 000 euros

Importe final = 1 000 euros x (1 + 5 %) ^5 = 1 000 x 1,05^5 = 1 276,28 euros

No apreciaremos el funcionamiento del interés compuesto si no comparamos el beneficio con el que podemos conseguir con el interés simple.

Las ganancias que obtenemos como resultado del ahorro con interés simple se pueden calcular mediante la siguiente fórmula:

Importe final = importe inicial x (1 + tipo de interés x número de periodos de inversión)

Así, para el ejemplo anterior, la cantidad final que recibiríamos como resultado del ahorro con interés simple sería la siguiente:

Importe final = 1.000 euros x (1 + 5% x 5) = 1.250 euros

Del ejemplo anterior, se desprende fácilmente que el ahorro con interés compuesto (aunque tengamos un pequeño capital y un tiempo relativamente corto de ahorro) es más rentable. Cuanto mayor sea el importe y el tiempo de ahorro, más visibles serán las diferencias en los beneficios.

Ahorro inteligente gracias al interés compuesto

Ahorrar con el interés compuesto requiere un poco de curiosidad y aprender sobre las diferentes ofertas. Incluso el ahorro a largo plazo puede no ser efectivo y satisfactorio si invertimos mal nuestro capital. El depósito aleatorio o lo que es peor, la inversión de dinero en nuestra casa, no es la mejor solución. El mayor potencial reside en los depósitos, que tienen los tipos de interés más altos. También lo tenemos gracias a los dividendos que tenemos con nuestras acciones compradas.

La diferencia de este ahorro puede ilustrarse con un sencillo ejemplo:

Año 2010

Los señores X, Y y Z disponían de un dinero extra de 500 euros cada mes. El Sr. X decidió apartar estos 500 euros cada mes durante los próximos 10 años y guardar el dinero en casa. El Sr. Y optó por ahorrar en un depósito cuyo tipo de interés se situaba en la media del mercado. El Sr. Z decidió elegir la mejor oferta de ahorro disponible en el mercado y recibió un tipo de interés 1 punto porcentual superior al del Sr. Y.

Año 2020

El Sr. X, guardando dinero en la  “hucha”, ahorró 60.000 euros.

El Sr. Y ahorró 66,9 mil euros en un depósito con interés medio.

El Sr. Z, al elegir el depósito con el mejor tipo de interés, ahorró 70,1 mil euros.

Como puede ver, un ahorro bien pensado puede darnos beneficios mucho mayores. Esto se debe al interés compuesto. Como su nombre indica, los intereses se componen y se acumulan con cada periodo de capitalización. Cuanto más tiempo ahorremos, más dinero ganaremos, porque cada vez que abrimos un depósito los intereses se calculan sobre el capital desembolsado y los beneficios anteriores.

La capitalización, por ejemplo, mensual significa que nuestro “nuevo” capital se incrementa con los intereses obtenidos en el mes y todo el ciclo comienza desde el principio.

Cálculos del interés compuesto

Ejemplo 1:

Es el año 2019 y el Sr. Antonio tiene 1.000 euros en efectivo, que quiere poner en un depósito a 10 años. El periodo de capitalización es de 12 meses, lo que significa que con cada año posterior se devengan intereses sobre el nuevo y mayor importe. El tipo de interés del depósito elegido por el Sr. Smith es del 5%. ¿Cuánto puede ganar el Sr. Antonio en el transcurso de 10 años?

Año 2019: 1.000 euros x 5 % = 1.050 euros

Año 2020: 1.050 euros x 5 % = 1.102,5 euros

Año 2021: 1.102,5 euros x 5% = 1.157,63 euros

Año 2022: 1.157,63 euros x 5% = 1212,5 euros

Año 2023: 1212,5 euros x 5% = 1273,13 euros

Año 2024: 1273,13 euros x 5% = 1336,79 euros

Año 2025: 1336,79 x 5 % = 1403,63 euros

Año 2026: 1403,63 x 5 % = 1473,81 euros

Año 2027: 1473,81 x 5 % = 1547,5 euros

Año 2028: 1547,5 x 5% = 1624,73 euros

Como podéis ver, después de 10 años de ahorro y partiendo de la cantidad de 1.000 euros obtenemos 1.624,73 euros, lo que nos da un beneficio de más del 60%. Esto se debe gracias al interés compuesto.

¿Cuándo juega el interés compuesto en nuestra contra?

Lamentablemente, el interés compuesto, que es beneficioso para los ahorradores en los depósitos, también es utilizado en los préstamos por los bancos. En este caso es la institución financiera la que se beneficia de su funcionamiento, y no el prestatario. Como en el caso de los depósitos, cuanto más largo sea el plazo del préstamo, más gana el banco con el prestatario. Así que vale la pena saber que si usted planea tomar un préstamo de un banco debe elegir una oferta con la tasa de interés más baja y también prestar atención al período para el que usted toma el préstamo.