Aversión al riesgo: Explicación y ejemplos

Aversión al riesgo

Aversión al riesgo en nuestras inversiones

En el mundo de las inversiones y los mercados sabemos que la mayoría de las veces hay que tomar riesgos si queremos obtener una buena rentabilidad pero no todo el mundo está dispuesto a ello sino que incluso lo rechaza y prefiere lo que sea menos arriesgado aunque eso
conlleve baja ganancia, es lo que se llama aversión al riesgo.

Cada uno es libre de tomar cualquier decisión, desde ser más propenso al riesgo y no importarle arriesgar cuanto haga falta para que la inversión salga bien, una postura más neutral y un poco más prudente y ya como hemos dicho arriba, el otro extremo es el rechazo o aversión al riesgo en cada una de las oportunidades del mercado.

Una de las tareas más importantes llevadas a cabo por los asesores financieros a la hora de empezar a trabajar con un cliente es precisamente el perfilar el riesgo de ese inversor, ya que es algo decisivo para conocer como actuará ante las diferentes oportunidades de negocios que se le presentarán. En esa tarea descubrimos que hay dos perfiles claros encontrados en casi todos los futuros inversores:

En primer lugar sería que algunos suelen ser contrarios al riesgo y buscan una “seguridad” que les haga arriesgar solo lo necesario y nada mas.

Y en segundo lugar, un comportamiento racional donde se desea el máximo beneficio y asumiendo los riesgos que sean totalmente necesarios.

Hay otro aspecto a destacar a la hora de hablar de inversión al riesgo ya que, aunque los inversores con este perfil huyen del riesgo, no son radicales, es decir, cuando se enfrentan a una operación no la rechazan directamente sino que antes estudiarán todas las posibilidades si se entra a esa operación, eso si, debido a su perfil se inclinarán más por su huida del riesgo.

Dentro de este concepto de aversión al riesgo podemos diferenciar dos

Riesgo con un perfil bajo

Todo aquel inversor que presenta una alta aversión al riesgo entrará dentro de este grupo y contarán con un perfil conservador de inversión donde elegirá las operaciones menos arriesgadas pero estables ( por supuesto sin ningún apalancamiento financiero ) y que seguramente tendrán una rentabilidad menor pero son más seguras. Como ejemplo podemos citar los planes de pensiones o las letras del tesoro, inversiones que como veis, apenas presentan riesgos. En este caso el balance de su cartera será más o menos un 30% en la renta variable y un 70% o incluso más en la  renta fija.

Riesgo con un perfil alto

Aquí entrarán las operaciones con mayor incertidumbre y riesgo, operaciones más inestables donde las pérdidas también formarán parte a la hora de lanzarnos a ella.

Dos ejemplos dentro de este riesgo serán los fondos de inversiones bancarios o energéticos y los bonos. El balance de cartera será el contrario del riesgo bajo: un mínimo de 70% en renta variable y un 30% en renta fija o incluso algo mayor en la renta variable.

Estemos dentro de cualquier perfil de inversor tenemos que tener claro que habrá una relación entre riesgo, liquidez y rentabilidad y que
normalmente las inversiones más arriesgadas traen consigo mayor rentabilidad, ya estará en nuestra mano decidir si arriesgar o preferir algo más “cómodo”, ya sabéis que eso hay que tomarlo con mucha cautela y estable.

Otro aspecto que se observa es que muchos de los inversores con un riesgo de aversión alto suele ser gente mayor cuya meta es sacar aunque sea poca rentabilidad de sus ahorros pero sin llevarse sobresalto sin ninguna necesidad de arriesgar capital para obtener gran ganancia o gente con poca experiencia en los mercados que prefieren ir seguros y arriesgar lo justo por si la cosa no sale como espera. En el otro extremo está la gente con gran experiencia que asume que el riesgo es parte de este trabajo y que está decidida a arriesgar para obtener la mayor rentabilidad posible.

Tanto una postura como otra son válidas en los mercados, es cuestión de pensar que queremos, analizar todos los pros y contras de asumir riesgo o no y cuando estemos seguros, elegir lo que pensemos que va a ser más adecuado en ese momento.